Lazos emocionales

Esta fina cadena que ocupa mi cuello todos los días desde hace ya varios años es algo más que un collar para mí. Es un accesorio que involuntariamente ha unido generaciones y que se ha convertido en mi amuleto de confianza y protección. Es un tesoro que mi abuela regaló a mi madre por su primera comunión con mucho cariño y con su nombre grabado, sin saber que, con el paso de los años, se grabarían en él recuerdos y transmitiría emociones familiares a su nieta. Dudo que cuando mi madre decidió entregarme este amuleto, fuera consciente del vinculo que crearía con él, así como yo no me imaginaba que una joya pasaría a formar parte de mí y me acompañaría todos los días de mi vida sin excluir ninguno, llevando a todas partes mis valores familiares incrustados en un trocito de oro. Es un hilo que une nuestras tres generaciones de mujeres, atravesando tiempos y experiencias y abandonando la estética de una simple cadena que porta fuerza, seguridad y cariño infinito.