VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS

Cada Semana Santa, cuando la Virgen de las Angustias recorre las calles de Valladolid acompañada por el silencio de la gente, no sólo revive una tradición familiar, también se despierta el recuerdo de mi abuelo. Mi abuelo, tuvo el honor de sacarla sobre sus hombros, caminando con esfuerzo y orgullo bajo su manto de fe. Imagino a mi abuelo con pasos firmes, su mirada humilde y la emoción de sentirse parte de algo tan grande. Hoy, al ver a la Virgen avanzar entre flores, siento que de algún modo él sigue presente en mi vida, acompañándome en cada esquina. Su recuerdo no se pierde, porque vive en este legado de devoción que pasa de generación en generación. Para mi la Virgen de las Angustias une a una familia entera llena de memoria, y para mí siempre será el lazo que me conecta con mi abuelo y con la huella que dejó en nuestra historia.