MI CAJA DE LOS RECUERDOS

Hace muchos años me regalaron una caja gigante que no sabía muy bien qué hacer con ella, así que empecé a llenarla con cosas que sentía que podía olvidar y no quería hacerlo; metí cartas, fotos, notas del cole, regalos de cumpleaños, cosas de pequeña… Ahora está prácticamente llena de recuerdos de toda mi vida, y de vez en cuando, cuando me entra la nostalgia, me siento en la cama con la caja y empiezo a sacar todo y a recordar aquellos momentos. Para mí esto es patrimonio.