El cojín del corazón

Este cojín me lleva acompañando desde que era pequeña, ya que me lo regaló mi abuela cuando era niña. Tiene un gran valor patrimonial para mí, ya que todas las noches, desde el momento en el que lo tuve, duermo abrazada a él. Está muy desgastado por el paso del tiempo, incluso una vez se empezó a descoser una costura y mi abuela me lo arregló. Siempre que voy a cualquier sitio en el que tenga que pasar la noche, me lo llevo porque si no lo tengo, no puedo dormir. Mi abuela siempre ha sido una persona muy especial para mí, ha sido como mi madre debido a mi situación familiar, es la que me ha criado y me ha dado todo el amor que necesitaba en los momentos más difíciles. Este cojín me recuerda a ella y a la paz que me transmitía y me transmite abrazarla.