Ventana con rotura de puente térmico
Esta ventana era de la casa de mi abuela, en uno de los pueblos que recorrió el Quijote. Errores y decisiones equivocadas en la trasmisión del patrimonio e hicieron que esté con ese aspecto. A través de esa ventana aprendimos a mirar, cotillear, espiar, imaginar, soñar, esperar…La ventana sigue ahí, en el mismo lugar de siempre. El marco ha perdido su brillo, y el cristal guarda pequeñas marcas del tiempo, como si también envejeciera a su manera. Desde ella, el mundo parece igual, pero ya nada es lo mismo. La ventana no da al mundo, sino a los recuerdos.
