Memoria, raíces y Fe

Desde que era pequeño, el Cristo de Medinaceli ubicado en la iglesia de San Martín ha estado presente en mi vida. Hoy en día, no lo concibo simplemente como una imagen religiosa de madera, sino como un lugar al que acudir cuando necesito parar un poco a pensar. En los momentos en los que las cosas se han puesto feas, cuando he tenido algún problema o me sentía superado, muchas veces he buscado en Él esa ayuda que no siempre se puede pedir en voz alta. Además, mis abuelos han tenido mucho que ver con todo esto. Ellos me enseñaron a tener fe de una manera sencilla y a confiar incluso cuando no entendiese lo que estaba pasando. Ahora, cada vez que me detengo y me pongo enfrente a mirarlo, siento que también conecto con ellos. Es como si, a través de esa imagen, su recuerdo siguiera presente en mi vida. Por todo ello lo considero parte de mi patrimonio personal. Porque como ya hemos visto en clase el patrimonio no es solo algo material o antiguo, sino aquello que forma parte de lo que eres y de tu historia, pues esta imagen representa mi fe además de mis raíces y un poco de mi forma de entender la vida.