Mi primer recuerdo material.

A simple vista, cualquiera diría que es una pulsera de oro normal y pequeña, como muchas otras. Pero para mí es especial. Fue el regalo que me hicieron cuando nací, y por eso tiene un valor que no se puede comprar con dinero. Me dijeron que me la pusieron nada más llegar al mundo. Aunque yo no me acuerdo de ese momento, ver mi nombre grabado y que mis padres la hayan guardado tan bien en su caja durante todos estos años me hace sentir muy querido. Es de esas pocas cosas que guardaría pase lo que pase, porque tenerla en la mano es como conectar con mi historia y con el cariño de mi familia desde que era un bebé.