Las malas compañías

«Y su afanoso sueño de sombras, otra vez, será el retorno a esta corporeidad mortal y rosa donde el amor inventa su infinito«.- Pedro Salinas

Mi patrimonio material es pequeño. Se resume a dos herencias: en forma de libros por mi abuelo y de discos por mi tío, objetos que por sí solos no tienen valor si no es por las historias que albergan. Mi única riqueza en esta vida es el amor, algo que por suerte nunca me ha faltado. Llevo con los mismos amigos media vida, con algunos de ellos la vida entera. Hemos vivido tantas historias juntos que podría escribir un libro. Criados en las calles de la Castilla despoblada y condenados a la diáspora al empezar a ser adultos aún buscamos cualquier excusa para juntarnos, día si día también.

Como dijo Francisco Umbral a Miguel Delibes, son el ligue mas largo que he tenido en mi vida. Amigos de bares, de parques, de cenas y comidas. Amigos en el frío y el calor. Amigos de borracheras en verbenas. Amigos con los que robar brevas de la higuera de algún vecino en la madrugada de las primeras noches de verano. Amigos con los que trabajar mano a mano recogiendo hinojo en Francia. Amigos de los que recibir cuando no tienes y a los que dar cuando les falta.

«Por eso es que a mis amigos Los mido con vara rasa Y los tengo muy escogidos Son lo mejor de cada casa. Mis amigos son unos malhechores Convictos de atrapar sueños al vuelo Que aplauden cuando el sol se trepa al cielo Y me abren su corazón como las flores. Mis amigos son sueños imprevistos Que buscan sus piedras filosofales Rondando por sórdidos arrabales Donde bajan los dioses sin ser vistos. Mis amigos son gente cumplidora Que acuden cuando saben que yo espero Si les roza la muerte disimulan Que pa’ ellos la amistad es lo primero«.- Joan Manuel Serrat