TESTIGO DE MI PEQUEÑA AVENTURA

Este muñeco lo cogí el día que decidí escaparme de casa… aunque solo llegué hasta la esquina. Estaba enfadado con mis padres porque no me dejaron ir a una excursión y juré que me iría para siempre. Antes de salir, lo guardé en mi bolsillo. Al final me arrepentí y volví a casa a los diez minutos, pero el muñeco se quedó como testigo de mi gran “huida”. Ahora está pegado en la pared de mi habitación, cada vez que lo veo me recuerda lo dramático que era.