La música
En la foto aparecen mi violín y una de las obras que tocaré este año en mi recital de fin de estudios del Conservatorio, aunque el verdadero patrimonio que quiero mostrar es la música. Desde que tengo memoria he crecido con la música porque, aunque comencé a tocar el violín a los 7 años, empecé a estudiarla en la etapa de infantil. La música nos acompaña toda la vida, incluso antes de nacer: lo que escuchan nuestras madres cuando están embarazadas, cuando cantamos en el colegio, en los viajes a la universidad o al trabajo, conciertos, noches de fiesta con amigos o tardes en las que estás solo en casa y te pones a escuchar tu música favorita. Tampoco podemos imaginarnos una película o serie sin su banda sonora, por lo que es imposible pensar en un mundo sin sonido. La música tiene ese poder de evocar realidades, momentos, recuerdos o incluso personas. Por eso creo que la vida sin música no es vida. Como definición de patrimonio diría que son aquellos bienes tanto materiales como inmateriales que tienen un valor objetivo o subjetivo, es decir, no necesariamente económico, sino cualquier valor que tenga para nosotros porque forma parte de nuestra vida.
