El Majuelo

Antes de todo, para contextualizar, «el majuelo» es la huerta de mi padre; no siempre solo pertenecía a mi padre, también pertenecía a mis tíos, pero con la muerte de mi abuela, la heredó entera mi padre. Desde que tengo memoria, tengo muchos recuerdos de pasar la mañana o la tarde con mi familia: vendimiando la uva, celebrando cumpleaños y otras actividades. Ahora en el presente sigo yendo pero menos, por tener que estar en Valladolid y tener otro ritmo de vida.

Antes y ahora, el majuelo es un lugar donde puedo escapar del ruido que se genera en mi vida por un rato (responsabilidad, situaciones personales, etc.), como si Luis desconectara por un momento del mundo. Mis recuerdos que guardo con más cariño son cuando era pequeño y me aburría porque mi padre estaba haciendo cosas en la huerta y yo, para divertirme, me subía a los almendros para pasar el rato. También, cuando en épocas navideñas hacemos una barbacoa y Papá Noel invisible con mi grupo de amigos del pueblo y nos pasamos hasta las tantas de la mañana en medio del pinar. Por último, ir con mi padre a recoger y cortar los troncos de leña, haciendo la pausa para almorzar con un chorizo a las brasas. Por eso es mi patrimonio; los recuerdos pasados que he tenido allí, y los futuros, son uno de los tesoros más valiosos que tengo.