Un carrete que guarda un recuerdo

Este carrete de fotos es un bien patrimonial para mí porque guarda una parte de mi historia que, aunque yo no pueda recordar, forma parte de quien soy. Es el carrete de la cámara de fotos de mis padres de cuando yo era un bebé, en una época especialmente difícil para mi familia. Mi abuelo estaba enfermo de cáncer y pasó sus últimos meses muy grave. Sin embargo, según me han contado siempre, encontraba sus momentos de tranquilidad cuando estaba conmigo, simplemente pasando tiempo a mi lado. Mis padres hicieron fotografías de algunos de esos momentos, yo siendo un bebé, con mi abuelo, compartiendo ese tiempo en el que él encontraba un poco de paz. Con el tiempo, las fotografías se perdieron al revelarlas y nunca pudieron recuperarse. Por eso, aunque no tenga ninguna imagen que me permita recordar aquellos momentos, el carrete que las guardó sigue existiendo. Para mí, este objeto representa mucho más que un simple carrete antiguo. Representa el vínculo que tuve con mi abuelo antes incluso de ser capaz de recordarlo y la tranquilidad que, según me han contado, él encontraba estando conmigo. Lo guardo en una pequeña caja en mi habitación porque siento que, de alguna manera, también estoy guardando esos momentos que no puedo recuperar. Cuando miro el carrete, imagino las fotografías que algún día estuvieron ahí y pienso en aquellos momentos que compartimos. No puedo recordar a mi abuelo, pero este pequeño objeto me permite sentir que una parte de esa historia sigue conmigo. Por eso es patrimonio para mí porque conserva el recuerdo de un vínculo que yo no puedo ver en fotografías, pero que forma parte de mi memoria a través de lo que me han contado y de lo que este carrete representa.