Mi historia favorita

El vínculo que tengo con este libro es mucho más fuerte del que puedo llegar a tener con cualquiera. Lo encontré una tarde, paseando con mi madre por Valladolid en una de mis librerías favoritas de segunda mano, escondido entre unas estanterías. Siempre había querido leerlo, un gran clásico como lo llaman. Por aquel entonces recuerdo que acudía bastante al hospital acompañando a mi madre en sus sesiones de quimioterapia. Siempre nos proporcionaban revistas para pasar el tiempo, pero ella me dio la idea de llevarlo conmigo y leerlo mientras esperábamos juntas a que terminaran las sesiones. Recuerdo leerlo entre risas y también algún que otro llanto en esa sala tan amplia, esa sala que se había convertido en mi segundo hogar, mientras compartía las historias con mi madre, así de ese modo era como si lo estuviéramos leyendo juntas. Ese libro nos daba vida y como si lo supiera, aguantó hasta el final. La semana que terminamos la historia, terminó su vida con ella. De alguna manera creo que llegó a nuestras vidas para darnos algo más de tiempo juntas y mi madre pudo vivir una historia más antes de partir. Ella ya no está, pero como ella me lo pidió, sigo llevándolo conmigo, porque donde esté esa historia, sé que ella estará allí conmigo.

Mi cadena de la suerte

He seleccionado este objeto ya que posee un valor sentimental muy significativo para mí. Se trata de una cadena, que mis abuelos nos regalaron a cada uno de los nietos de la familia, compuesta por una medalla de la Virgen de las Victorias y un Cristo en la cruz. A simple vista, para el resto de la gente puede parecer una simple cadena, o la identificación con una religión determinada, pero para mí, significa mucho más que eso. Cuando la llevo puesta, siento que, de alguna manera, estamos unidos y me mandan fuerzas para conseguir todo aquello que me proponga. Por otra parte, el llevar esta cadena, simboliza la unión que tenemos entre nuestros primos y abuelos, y que siempre van a estar presentes en nuestro corazón.

Sin valor

Esto que están viendo es un yen, una moneda china. Aunque aquí equivaldría a 50 céntimos, es un objeto de un gran valor para mí. Vivo la mayor parte del año lejos de mi familia y me hace acordarme de ellos en todo momento. Cada vez que me pongo a mirarlo me llegan imágenes, recuerdos y experiencias que vivimos en nuestro viaje. ¿Quién sabe? Quizás volvamos algún día.

Trofeo

Este es el primer trofeo que gané en gimnasia rítmica. Empecé ha hacer gimnasia rítmica a los cuatro año y mi gran sueño era quedar primera en un campeonato. Después de mucho tiempo de esfuerzo conseguí quedar primera en la modalidad de baile con cinta. Este trofeo me hace recordar muy buenos momentos y sobre todo que con esfuerzo, motivación, ganas y trabajo duro puedo conseguir lo que me proponga. Ver este trofeo me transmite mucha fuerza ya que me recuerda que soy capaz de hacerlo todo con esfuerzo y ganas.

Danza

Las puntas de danza para mi son la cosa más representativa de mi ser. De hecho, quien me conoces bien, sabe que danza es mi pasión desde que soy pequeña y es lo único que no ha cambiado nunca (y creo que tampoco cambiará en el futuro) en mi vida. Para mi la danza, y por esto mis puntas pueden representarlo, es una forma de expresar lo que me está pasando en un determinado momento, es lo que hago cuando estoy enfadada o triste y no quiero pensarlo, es lo que hago cuando estoy feliz y quiero divertirme, es como una amiga fiel a quien puedo confiar mis pensamientos sin tener miedo. Algunos aspectos de mi carácter, que me gustan mucho, además, son así gracias a la danza. Por ella, he encontrado personas muy importantes en mi vida que siguen a mi lado desde muchos años, así que me ha enseñado a compartir y amar; he aprendido a recibir las críticas y utilizarlas para mejorar lo que no hago bien; me ha ayudado a superar el miedo de estar al «centro de la atención» cuando tenía que hacer algunas actuaciones; me ha enseñado que para conseguir algo se necesita tiempo, paciencia y trabajo. La danza es la representación de mi persona.

CERDITO

El patrimonio personal que he escogido es este peluche rosa, Cerdito. Me encantan los peluches, dormir abrazada a ellos ya sean gigantes o pequeños. Me siento más protegida y sobre todo me siento acompañada. Cuando era pequeña dormía con mis hermanas en la misma habitación, pero yo me escondía debajo de las sábanas a conversar y jugar con mis peluches. Cerdito es el más especial, y al que más cariño tengo sin ninguna duda. Me lo regaló mi padre cuando era pequeña, una vez que tuvo que hacer un viaje de trabajo. Me preguntó que si quería algo de recuerdo de aquella ciudad, y yo, sin saber que era un «souvenir» le dije: un conejo rosa. ¿Dónde iba a encontrar mi padre un conejo rosa? Al pasar unos días llegó de viaje y me regaló ese cerdito rosa. También llegó con otros 2 peluches de animales para mis hermanas. Desde ese momento esos 3 peluches nunca faltan encima de nuestras camas. Para mí, Cerdito lleva siendo mi mejor compañero y confidente desde hace más de 15 años. Muchas veces pienso que, si me mudo, si mi casa sufre un incendio, o si entran a robar; lo primero que salvaría es a Cerdito. Parecerá una tontería, pero es increíble como un peluche, sin tener vida, sin poder hablar, solo pudiendo “escuchar”, puede dar más compañía que las personas de nuestro alrededor.

Mi estrella y mi luna

Para mí, mi patrimonio personal es este colgante, que detrás de él hay una gran parte de mí, ya que me lo regalaron mis abuelos, antes de que mi abuelo falleciese. Le llevo siempre puesto ya que para mi representa a las personas que más quiero y junto a mis padres, los que más me han querido y cuidado siempre y siento que llevándolo les tengo cerca.

Llave vieja y llavero cutre

Este es mi patrimonio: una llave vieja y un llavero cutre. Tanto la llave como el llavero tendrán unos treinta y tantos años, al igual que la casa que se abre con dicha llave. Esta casa es la casa de veraneo de mis abuelos y se encuentra en un pueblo leones llamado Quintana del Castillo, cuyo máximo atractivo turístico es un pantano de agua helada. Hace un par de años mis amigos y yo teníamos nuestros respectivos carnés de conducir nuevecitos en nuestras carteras donde, por supuesto, aparte de dicho carnet no había mucho más que un par de billetes de 10 euros y nuestros DNI, por lo que queriendo hacer algo guay y barato se me ocurrió pedirles permiso a mis abuelos para pasar unos cuantos días en su casa del pueblo. Yo sinceramente esperaba que me dieran largas o que me dijeran que no directamente, ya que no creo que a nadie le haga gracia que 8 adolescentes estén de fiesta en su casa durante 4 días seguidos. Para mi sorpresa me dijeron que sin problema por lo que yo estaba encantado, pero ellos estaban entusiasmados de que yo fuera a ir al pueblo. Unas semanas antes de ir al pueblo con mis amigos, mis abuelos y yo decidimos ir a la casa para darle una limpieza y ver cómo funcionaba todo. Desde el momento en el que me monté en el coche ya me dieron indicaciones y consejos sobre qué ruta era más corta y dónde estaban los radares, en qué pueblos tiraban mejor las cañas al menor precio y qué cosas había que ver sí o sí en Astorga (que pilla de paso). Finalmente llegamos a la casa. Hacía años que no pisaba por ahí y como suele pasar en estos casos me golpearon los recuerdos de lo bien que lo pasaba en verano en ese pueblo enano. Los siguientes días se basaron en limpiar, recoger y preparar tanto la casa como el jardín y el garaje. Todas las explicaciones e instrucciones que me daban para poner a punto la casa finalizaban con un: «así ya lo sabes para la próxima vez que vengas» que con el paso de los días evolucionó a: «hay que cuidar bien la casa para cuando vengas con tus hijos». El último día, justo antes de volver a Valladolid, mi abuela sacó la llave y el llavero de un cajón y mi abuelo me las dio y me dijo: «Estás llaves ya son tuyas para siempre, así podrás venir siempre que quieras con quien quieras. Llegará un día en el que nosotros ya no podamos venir a esta casa, pero siempre será tuya y de tu hermana». También me contó que esa llave (y otras tantas) las encargó en cuanto terminó la construcción de la casa, para poder dárselas a sus hijos cuando fueran adultos y a sus nietos. En ese momento me di cuenta de lo que había pasado estos días. Mis abuelos no me estaban ayudando a preparar la casa para pasarlo bomba con mis colegas si no que me estaban explicando cómo cuidarla para cuando ellos no estén. Mi abuelo ha estado toda su vida trabajando en la fasa y mi abuela siempre ha sido ama de casa. Con sus ahorros e invirtiendo mucho trabajo consiguieron levantar la casa del pueblo. Para ellos esa casa es un tesoro, el pueblo es su hogar y consideran que el pantano debería ser una de las 7 nuevas maravillas. Por lo que este es el patrimonio que ellos me dejan, no una llave vieja y un llavero cutre si no su mayor tesoro, el cual espero poder pasar algún día a mis hijos.

Mi collar

Sin ninguna duda este collar charro mas allá de ser un simple collar significa mucho para mi, ya que tiene mucho valor sentimental para mi porque me lo regalaron mis abuelos cuando era pequeña y lo tenemos igual todas las primas. Nunca me lo quito y lleva acompañándome muchos años y yo siento que me da suerte y protección. A mayores al ser charro, me recuerda mucho a Salamanca y a mi infancia ya que aunque he vivido en Valladolid toda mi vida la mayor parte de mi familia es charra y Salamanca forma parte de mi vida y al lugar del que vengo. Para mi este collar tiene mucho mas valor sentimental que material y no me separo nunca de el.

Propósito

Comienzo, ilusión, juego, gratitud, incertidumbre, decisiones, cambio de vida, felicidad, trabajo duro, desarrollo personal, intento, fracaso, resignación, frustración, ansiedad, tristeza, abandono, depresión, reconstrucción, resiliencia, lucha, resultados, reencuentro, éxito, nuevo comienzo.

Mi amuleto

Actualmente esta medalla es tan especial en mi vida y en mi día a día ya que la considero mi amuleto y sobre todo mi reliquia personal más preciada. Fue mi regalo más importante de mi comunión, ya que me lo regalaron mis abuelos maternos y desde entonces voy con ella a todos lados. En la parte frontal está el niño Jesús en la cuna y más arriba un reloj donde pone la hora a la que nací, a las nueve y media de la noche; por la parte trasera está escrito mi nombre y la fecha de nacimiento, **-**-20**. Esta medalla es muy sentimental ya que para mí mis abuelos son dos personas esenciales, valientes y sobre todo luchadores y llevándola conmigo siento que me acompañan a todos los sitios.

Mi hogar

Ojalá esta pulsera deshilachada pudiera mostrar todo lo que esconde. Estos cuatro colores forman la bandera de La Rioja, y para mi significan hogar. Mi abuela materna se crio en un pequeño pueblo de esta comunidad autónoma y, aunque mi familia y yo creciésemos en Valladolid, siempre nos ha transmitido su amor hacia esta tierra. Para mí, mi pueblo es hogar, es reencuentro y felicidad. Es difícil explicar la sensación que siento cuando, después de meses, vuelvo a ver a mi familia y a mis amigos allí, por eso esta pulsera deshilachada, aunque a primera vista pueda transmitir una mala sensación por su estado, siempre me acompaña en todos mis mejores y peores momentos, porque de esta forma siento que ellos lo hacen también.

MI CARPETA AZUL

Podríamos decir que de todas mis pertenencias, muchas son importantes para mí, pero siempre hay cosas especiales, de las que cuando te imaginas “si hubiera un incendio en tu casa, ¿qué te llevarías?”, son las primeras que se te vienen a la mente. En mi caso, se me vienen particularmente cuatro, pero teniendo que hablar solamente de uno, diría que el objeto más importante es mi carpeta de dibujos. Es una simple carpeta azul, bastante vieja y estropeada, que a simple vista, dan ganas de tirarla. Tengo muchas carpetas, e incluso podría comprar una nueva, pero esa es mi carpeta, mi carpeta azul. Desde pequeña me ha gustado mucho pintar y dibujar, toda la vida he sido bastante creativa, y en mi casa siempre me han alentado a serlo. En esta carpeta sin ningún tipo de valor económico, hay muchas de las cosas que he ido creando a lo largo de los años, sobre todo los más recientes. Es lógico pensar que para mí, esos dibujos van a tener valor, ya que he invertido parte de mi tiempo y esfuerzo en ellos; pero creo que lo que realmente les da importancia, es el simple hecho de que reflejan mi mayor sueño, el poder compartir en un futuro mis dibujos, cuadros, fotografías, collages y todas las cosas que hago cuando lo único que necesito es desahogarme. Compartirlo y que gente que desconozco, pueda sentir algo al verlo, me da igual si malo o bueno, pero que sienta. Hace poco, una amiga me dijo el mayor cumplido que me han hecho nunca, “Eres artísticamente perfecta”. Me quedé impresionada con mi propia reacción, porque aun sabiendo que no se acerca ni lo más mínimo a la realidad, me reconfortó el pensar que hay gente que aprecia las pequeñas cosas que hago, no solo mis dibujos de la carpeta azul, sino apreciar el concepto de “arte” y que lo vean reflejado en mí. Sinceramente, cuando me paro a pensar sobre mi sueño, pienso que es imposible llegar a hacer nada con lo que hago entre mis cuatro paredes, cuando más lo necesito. Mi carpeta azul tiene dentro muchas horas de sueños, ilusiones y deseos que ojalá algún día se cumplan.

Mi regalo más valioso

Lo que más valoro cuando una persona me hace un regalo es cuando se nota que esa persona te conoce bien y que, aunque sea un regalo sencillo, tenga un significado y algo que lo haga realmente especial. Este collar me lo regaló quien es a día de hoy mi mejor amigo y tiene una bonita historia este regalo. El collar es de la constelación del signo del zodiaco de virgo, mi signo. Siempre me ha llamado la atención el tema del horóscopo y desde que conozco a mi amigo siempre le contaba curiosidades o le leía como sería su semana según su signo. A él al principio no le interesaba el tema, pero se empezó a informar por mí hasta que nos empezó a gustar el tema a ambos aún más. Un día inesperado apareció mi amigo con este regalo, y sin el saberlo, para mí fue el regalo perfecto, porque buscó algo especial que nos unía para que yo pudiera tenerlo siempre conmigo. Junto al collar me dio una nota en la que decía: “Las estrellas nos unieron, y aunque nos separe la distancia, estaré siempre a tu lado”.

Firme sensación

Todo el mundo suele guardarse su mejores recuerdos y bienes más preciados, en este caso como en el de muchos, una pulsera puede ser algo muy personal y que nos encante llevarlo y mostrarlo. Yo me considero alguien un poco supersticioso, las propiedades con las que cuentan los minerales y las gemas, como factores de sanación o protección son algo poco conocido o aceptado, tomado como especulación, yo sí lo considero posible e interesante, y me protejo frente a malas energías con algo lleno de buenos recuerdos. Una pulsera que conecta con el corazón, que me transporta a una sensación de seguridad y amor nacida de aquel bello recuerdo.

Mi pasión por el fútbol

Al tener que escoger una imagen sobre un bien de mi patrimonio personal, lo primero que se me ha venido a la cabeza es lo que mas me gusta hacer en mi día a día, y esto es deporte, he tenido muchas dudas entre mis dos deportes favoritos pero al final me he decantado por el fútbol. Desde que nací iba siempre pegado a un balón, daba igual lo que estuviera haciendo pero siempre con mi balón al lado. Al ver esta foto me ha hecho recordar muchas cosas ya que es de las primeras veces que jugaba al futbol en un club de manera «oficial», y a raiz de ahí he seguido jugando hasta hoy en día. Viviendo momentos que no cambiaria por nada sin olvidar los disgustos que en otros tramos de tu vida te puede llegar a dar este deporte. Pero pensándolo bien es mucho mas las alegrías que te produce que las tristezas. Es un deporte que me ha servido siempre para evadirme de todo y tener mi momento conmigo mismo practicando lo que más me gusta. Es simplemente un deporte brillante.

Ordago a la Chica

Sin duda alguna, estos amarracos y la baraja de naipes son unos de los objetos mas importantes para mi actualmente, forman parte de mi patrimonio debido al valor sentimental que les tengo y el uso que les doy. Estos amarracos y la baraja me las regaló mi abuela hace poco, debido a esto tienen un gran valor sentimental para mi ya que mi abuela es la persona a la que mas valor la tengo. También cada vez que veo estas cartas me recuerdan a las numerosas partidas de cartas que he jugado sobre todo con mi abuela. Actualmente las uso para jugar con mis amigos ya que siempre, pero siempre las llevo en la mochila. Estos dos objetos representan el amor y cariño que tengo a mi abuela, siendo para mi la persona mas importante de mi vida.

La pequeña gran pelota

Mi patrimonio personal. Después de varias semanas pensando, entre muchas posibilidades, cual es mi verdadero patrimonio, aquel objeto que me identifique o que tenga un arraigo especial. He decidido poner esta pequeña pelota, que desafortunadamente, estaba ya perdida en mi olvido. Precisamente hace unos días, mi madre lo encontró escondida en un baúl antiguo y lleno de polvo. Cuando me la dio yo sentí toda mi infancia sobre mis ojos y encima de mis manos en unos instantes llamados segundos. Esta pelota representa el todo para mí porque fue la primera pelota que me regalaron mis padres, este esférico estaba presente en todos los momentos de mi día a día, desde que me levantaba hasta que me acostaba. Solo recuerdo momentos de felicidad al lado de esta pequeña pelota. Como podéis ver en la foto, ya está un poco vieja y gastada, además se aprecian los colores rojo y verde porque eran mis dos colores favoritos en aquella lejana época de mi infancia. Y aunque estuviera guardada a partir de ahora estará siempre conmigo ya que es mi verdadero patrimonio personal.

Mi suerte

Mi patrimonio personal es este. A simple vista puede ser un simple anillo pero detrás de él hay una parte de mi, una persona que ha cambiado mi vida. Me lo regaló mi novio el día de mi cumpleaños y para mi tiene un gran valor sentimental ya que me hace recordar todos los momentos que he vivido junto a él. Siempre necesito llevarlo puesto ya que si algún día se me olvida ponérmelo noto que me falta algo.

FAMILIA

Para mi, el mayor patrimonio que llevo siempre conmigo es una fotografía en la que aparezco yo, en uno de mis cumpleaños cuando era pequeña. Significa mucho para mi ya que es la única foto que tengo con mis dos abuelas. Considero que la familia es muy importante y por eso, es para mi esta fotografía lo más valioso que tengo. A parte, hace unos años se murió mi abuela paterna (la que se encuentra a la derecha de la foto) y pasé por una de las peores épocas de mi vida debido a su pérdida. Tener esta foto conmigo, hace permanecer en mi un recuerdo permanente de ella y que nunca olvide los buenos momentos que pasamos juntas.

Las gafas que acompañaron al coche

El patrimonio que para mí es el más importante, son unas gafas de sol graduadas, que mi abuelo por parte materna, utilizaba siempre. Conducía un Renault Laguna del 2005, el cual le encantaba y vivía enamorado de ese coche, cuando mi abuelo falleció en 2009, nosotros nos quedamos con ese coche, y con las gafas que estaban en su estuche en el interior, cuando me saqué el carnet de conducir, heredé ese coche con una ilusión increíble, y lo disfruté hasta el fin de sus días. Más de la mitad de las fotos que tengo de mi abuelo aparecen con esas gafas de sol, eran sus preferidas y se las ponía desde hasta una boda, o para ir a comprar el pan, son unas gafas que le regaló mi abuela en 1990, por su aniversario. Actualmente esas gafas las tengo en una estantería de mi habitación, junto a una foto suya donde aparece con ellas.

Mi hermano, mi tesoro.

Este es mi bien, no es un bien material, pero si sentimental porque ese tatuaje guarda en el muchos sentimientos ya que es la fecha en la que mi vida cambio por completo y conocí al amor de mi vida, a esa persona que llego a mi familia para llenarnos de felicidad, la persona más buena y sensible que conozco y la persona por la que daría mi vida solo por verle feliz; por ello es mi bien más preciado y se que siempre lo tendré en mi.

Mi pequeño patrimonio: el fútbol.

Tras un largo rato eligiendo la foto, me decanté por esta finalmente porque es la que mejor representa mi patrimonio: “el fútbol”. Elegí esta foto como objeto personal de mi patrimonio porque, cada vez que la veo, me vienen muchos recuerdos, historias, anécdotas que me provocan una sonrisa… Quería comenzar mi pequeño matrimonio con una frase de Alfredo Di Stéfano, un jugador icono del fútbol y al cual admiro: “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”. Ahora bien, ¿qué es el fútbol? El fútbol es un deporte de equipo en el que cada uno tiene un rol asignado y tiene que cumplir con su papel en el campo, defendiendo los colores de su equipo y entregándose en cuerpo y alma. A continuación, resumiré brevemente lo es el fútbol para mí, como jugador y la importancia de todo este tiempo. Mi travesía como jugador se traduce desde los 4 años hasta la actualidad, en el club de mi vida, en la U.D Sur, un club de Valladolid. Cada día disfruto más y sigo teniendo la misma ilusión que la del primer día. Antes de nada, decir que no me arrepiento de nada y en todo este tiempo me juntado con algo más que compañeros, con amigos, con los que tengo amistad pero también enemistades, ya que en el deporte no todos podemos ser amigos… Nunca tuve una posición fija, pero eso no era lo realmente importante: lo importante era rendir al máximo y aprovechar las oportunidades que me brindaban los entrenadores. He de decir que juego todo prácticamente, aunque sí es verdad que no estuve en las mejores plantillas, pero siempre jugábamos al máximo y conseguíamos los objetivos fijados. Por un lado, si tuviera que quedarme con una única cosa positiva sería con la alegría que llevaba cuando entraba en el campo, sintiéndome como un auténtico futbolista y, además, la desconexión que me provocaba jugar al fútbol, olvidándome de todo y centrándome en lo que más me gusta. Por otro lado, si tuviera que quedarme con una cosa negativa sería mi actitud ante determinadas situaciones porque me enfadaba y protestaba, pero son cosas del fútbol, ya que no todo iba a ser bueno. De momento, puedo seguir disfrutando de lo que más me gusta. Como todas las experiencias de la vida, se extraen conclusiones, anécdotas, recuerdos positivos y negativos…, pero esa no es la cuestión: yo considero que el fútbol no es solamente un deporte, sino algo que va mucho más allá.

«Conexión quebrada»

Un 23 de diciembre de 2019 decidí irme de casa, coger mis cosas y emprender un nuevo camino sin ellos; sé que te lo estás preguntando y no, no era para irme a vivir sola sino con mis tíos. Lo primero que se me vino a la mente al saber que tendría que empacar mis cosas era este cuadro con mi hermano que pintaron tomando como referencia una fotografía. La relación con mi hermano siempre ha sido de las mejores y nos tenemos mucho cariño, pero esa relación se ha ido perdiendo a lo largo de los años cuando él rehízo su vida con su pareja. Es una lástima cuando pierdes el contacto con personas tan importantes para ti y que lo significan todo, pero cada persona construye su propio camino y aunque nos veamos una vez al año y ni eso, puedo decir que sigue siendo mi persona favorita.

Mi osito de peluche

Este peluche es el objeto más preciado que albergo entre todas mis pertenencias personales. Todo comenzó cuando nací, a todo bebé le hacen regalos y regalos, en mi caso fue “Osito”, así se llama. Desde que tengo uso de razón, siempre me ha acompañado a todos lados: viajes, partes de la casa, a la hora de comer… ¡Incluso al colegio cuando era pequeño! ¿Por qué es tan especial para mí? Porque siempre me ha acompañado en todos los momentos difíciles que han sucedido a lo largo de mi vida, cuando sentía que no había nadie, que estaba solo, ahí estaba, escuchándome. Todos hemos tenido una racha oscura en la que nos sentimos perdidos y sin rumbo ni dirección. En la mía estaba mi peluche de la infancia mirándome fijamente, recordándome cómo me levanté de cada batalla y siendo el faro que iluminaba nuevamente mi camino.

Pañoleta Scout

Mi patrimonio personal no es una simple pañoleta, es mi pañoleta de mi grupo scout. Es mi patrimonio debido a que tiene un gran significado para mí porque representa una parte de mi vida donde ha habido un cambio importante que ha marcado un antes y un después. Hace casi nueve años que la tengo y con ella he encontrado una nueva forma de vida más sana, he conocido a personas que se han convertido en mi segunda familia, con las que he compartido y comparto este estilo de vida que se apoya en el escultismo. Gracias a ella, me di cuenta de que no tenía que tener miedo a las nuevas etapas y, sobre todo, que cambiar siempre trae cosas buenas. He aprendido a trabajar en equipo, a ser más autónoma y a saber sobrellevar los problemas con una sonrisa. Mi pañoleta me ha introducido en un mundo que me ha hecho crecer como persona, nutriéndome en conocimientos y valores. Actualmente, no puedo imaginar una vida sin mi pañoleta, sin el vínculo que he creado con mi nueva familia. Quiero seguir viviendo experiencias inolvidables, aprovechando cada momento y recorriendo mundo con ella al cuello. Aunque esta etapa pueda llegar a su fin, siempre quedarán en mi corazón grandes recuerdos que me lleven a este trayecto tan especial que he realizado y me queda por realizar.

Pedacitos de ti

He seleccionado como bien material de mi patrimonio personal estos simples anillos, que siempre llevo puestos (y si por despiste no lo hago, siento que me falta algo) y son importantes para mí por quién me lo ha dado o a quién pertenecía, por ello siento que estos objetos son a su vez inmateriales, porque lo importante de ellos para mí es su significado y valor sentimental. De esta forma, llevando los anillos, siento que siempre llevo un trocito de estas personas conmigo, que siempre las voy a recordar cada vez que mire los anillos, me los tenga que quitar o me pregunten por ellos, y teniendo su recuerdo presente cada día siento que agradezco de forma simbólica a estas personas el cariño y cuidado que me dan, y también es un pequeño gesto de demostrar la importancia que tienen para mí.

MI AMULETO DE LA SUERTE

El collar, ahora mismo, es mi bien patrimonial más valioso para mí. Puede que para cualquier otra persona parezca un simple collar, pero yo le otorgó un gran valor. Este collar me lo regaló mi abuela el día de mi bautizo, no recuerdo nada de este día tan especial, pero estoy segura de que fue un día muy importante para toda la familia, ya que cada vez que algún familiar recuerda este día, lo recuerda como un momento muy especial y de unión ya que estábamos toda la familia junta. Han pasado muchos años y nunca me he separado del collar, siempre me ha dado fuerzas, ánimos y suerte en los momentos más duros y difíciles de mi vida. Este collar siempre me acompaña, forma parte de mí y de mi historia, representando momentos, personas y recuerdos. Por otra parte, este collar me representa uno de mis lugares favoritos, donde me bautizaron, mi pueblo Torrelobatón. Es el lugar donde me he criado y he pasado parte de mi infancia y adolescencia, me hace recordar todos los momentos buenos que he pasado en mi pueblo y la mayoría de mis recuerdos más valiosos.

Un viaje para no olvidar.

Siempre me han gustado los elementos artesanales, pero esta máscara tiene para mí un significado más emocional que estético. Simboliza mi primer viaje fuera de España junto con mi pareja. Llevaba años soñando con ir a Venecia y ver sus preciosos y curiosos canales, pasear por sus calles y perderme por la ciudad. Durante uno de los paseos, pasamos frente a una tienda con un escaparate fantástico, el cual estaba lleno de máscaras venecianas, tradición y color. Decidí seguir buscando tiendas parecidas, pero ninguna se asemejaba a la primera, supongo que a eso se le podría llamar amor a primera vista. Finalmente, entramos en esa pequeña tienda que estaba llena de máscaras de diferentes formas y colores. Tras un largo tiempo conseguí elegir la que me quería llevar para no olvidarme nunca de ese viaje. Durante algún tiempo, ha estado guardada en un plástico para que no se estropeara, pero hace unos meses decidí colocarla en la estantería de mi habitación, porque… ¿Hay algo más bonito que mostrar mi patrimonio a todo aquel que entre a mi casa y hablar con ilusión sobre su significado?

ESTAMPA DE SAN JOSÉ DE LA MONTAÑA

Esta estampa de San José de la Montaña es mi patrimonio personal más preciado. San José de la Montaña era el Santo favorito de mi bisabuela, por eso mi abuelo se llama Jose. Su sueño siempre fue poder ir a Barcelona al Real Santuario de San José de la Montaña para verlo en persona. Desgraciadamente, nunca se cumplió. Esta estampa se la regaló mi bisabuela a mi padre cuando él tenía 15 años para que le diera suerte. A pesar de que mi padre no creía en estas cosas, la llevó siempre de joven a exámenes y a momentos importantes como amuleto. Según se fue haciendo mayor, decidió llevarla siempre consigo en la cartera. Cuando mi bisabuela falleció en el 2017, mi padre decidió regalarme esta estampa que tantos años le había acompañado tanto en momentos malos como buenos. A día de hoy, la tengo siempre al lado de mi cama como símbolo de protección y si hay algún evento importante o estoy pasando por una etapa dura la llevo siempre conmigo.