Mi huella deportiva
A pesar de ser una simple medalla de bronce del campeonato provincial de gimnasia rítmica en modalidad individual, existe una gran historia detrás que me ha dado la oportunidad de lograr este sueño. No fue mi primera medalla en un campeonato, pero sí la más especial al dar todo cuanto pude de mí en lo referido al sacrificio y esfuerzo. Siempre tendemos a asociar la disciplina en lo relativo al deporte con la madurez; sin embargo, eso no es cierto. Prueba de ello es la temprana edad a la que las gimnastas nos enfrentamos a un tapiz y cómo salimos a defender sin ningún pudor nuestro ejercicio. Ser gimnasta es prueba de valentía al ser un deporte en el que le muestras en un único minuto y medio de ejercicio, no solo al jurado, sino también a todos los espectadores, todos aquellos sentimientos y emociones acumulados a lo largo de un año lleno de duros entrenamientos, exhibiciones y posibles lesiones. Esta medalla no refleja únicamente mi esfuerzo, sino también el de mis seres queridos, quienes me apoyaron y confiaron en mí desde el primer hasta el último día, siendo este uno de los motivos principales que me dio las fuerzas para luchar en este difícil pero gratificante camino del deporte.
