Mi historia entre cuatro paredes

Claudia Gibello Alonso Como bien hemos aprendido en la asignatura de Didáctica de las Ciencias Sociales con Montserrat, el patrimonio no solo son monumentos, esculturas o edificios antiguos con valor histórico o cultural. El patrimonio también puede ser algo mucho más cercano y personal cómo los lugares que guardan nuestra historia, nuestros recuerdos y las personas que más queremos. Por eso, mi patrimonio cultural personal es mi casa. Desde que nací he vivido en esta misma casa, para mí no es solo un espacio físico, es el lugar donde he crecido y donde se han creado muchos de mis mejores recuerdos. Aquí di mis primeros pasos, bailé con mi hermano en el salón hasta quedarnos sin aliento, celebrábamos los cumpleaños rodeados de los que queremos, y en cuarentena, el salón pasó a ser una sala de zumba donde nos entreteníamos en familia. También es el lugar donde jugaba a ser doctora con mis primos, donde cada Navidad nos hemos reunido para celebrar juntos, y donde he compartido fiestas de pijamas y risas con mis amigas. En la cocina donde he compartido momentos de recetas con mi novio y he vivido noches tranquilas de películas que se han convertido en recuerdos especiales. Mi casa no es solo el lugar donde vivo, representa mi historia, mis vivencias y las personas que más quiero. Es el espacio donde he crecido y donde he creado innumerables recuerdos. Por eso, para mí, mi casa es mucho más que cuatro paredes y un techo, es mi patrimonio, porque en ella está guardada mi vida y las memorias que me hacen ser quien soy hoy.