AMULETO

El collar de mi abuelo es el bien más valioso de mi patrimonio personal. No destaca por su brillo ni por su forma, sino por todo lo que representa a nivel emocional y sentimental para mí. Me lo dio mi abuela cuando él nos dejó y se convirtió en una forma de sentirlo más cerca. Recuerdo muchas noches mirándolo mientras observaba las estrellas y lloraba en silencio, recordando su silueta y los momentos vividos junto a él. Los veranos que pasaba junto a él en el terreno, y aquel lugar, si estaba él, se transformaba en mi hogar. Pasábamos los días juntos, haciendo pequeñas cosas, riéndonos sin parar y compartiendo tiempo que ahora añoro y valoro más que nunca. Antes de irse, hubo algo que nunca olvidaré. Ya no tenía aliento ni memoria, pero al verme en una foto o escuchar mi voz, su rostro se iluminaba con una sonrisa que no tengo palabras para explicar. Solo con ese gesto, sentía que, de alguna manera, seguía estando a mi lado. Hoy llevo ese collar en momentos importantes, en los que necesito que me dé la mano y sienta que no estoy solo. Para mí no es solo un collar, es un amuleto que me acompañará por el resto de la vida y con el que me sentiré unido a él para siempre.