Los mensajes más sinceros
Una de las cosas que guardo con más cariño, son los mensajes de los niños del campamento del que soy monitora. Estos los escriben el último día de convivencia y demuestran cosas a veces imperceptibles. Lo considero una de las partes más importantes de mi patrimonio ya que, ambos campamentos, han sido experiencias que me han motivado y reafirmado que, lo que verdaderamente disfruto, es estar con niños y darles lo mejor de mí. Ellos me han enseñado que el esfuerzo tiene su recompensa, y para mí es el ver que todo lo que demuestras en apenas 15 días de verano, puede crear mejores personas. Los mensajes me han demostrado que una simple acción, como dar un momento de atención cuando te sientes apartado, una simple cura de herida o dar la mano en una noche en la que echas un poco más de menos tu casa, tiene mayor transcendencia de la que puedas creer. Además, siento que los niños son mucho más sinceros que los adultos, por lo que valoro mucho más sus palabras y consejos. Así pues, cada vez que encuentro estos detalles en mi habitación, me lleno de ganas de seguir estudiando lo que me hace feliz para un día poder ser la mejor profesora y compañía de mis futuros alumnos.
