Un anillo y unos pendientes con perlas
1 de Junio de 2014, el día de mi Primera Comunión, mis abuelos me regalaron un pequeño conjunto formado por un anillo y unos pendientes con perlas. En aquel momento, para mí era simplemente un regalo especial de dos personas a las que quería muchísimo. No podía imaginar que, con el paso del tiempo, aquellas pequeñas joyas acabarían guardando mucho más que el recuerdo de aquel día. Hoy, doce años después, ya no veo simplemente un anillo y unos pendientes. Veo una parte de mi historia. Los llevo y siento que, aunque el tiempo haya pasado y ellos ya no estén, hay recuerdos que permanecen y personas que, de alguna manera, siguen acompañándonos. Por eso, para mí, este conjunto es mucho más que un objeto, es la forma más pequeña y tangible que tengo de llevar a mis abuelos conmigo.
